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¿QUIERES DISFRUTAR DEL SER O SOLO PENSAR EN ELLO?

EL SENTIRSE BIEN CON UNO MISMO PODRÍA DAR UN SENTIDO A NUESTRA EXISTENCIA.
¿Qué camino natural utilizar para acercarse a uno mismo cuando lo que creemos que somos son solo vivencias y recuerdos, aparte de lo que otros nos cuentan sobre lo que debemos ser? El recurso que proponemos para conocernos realmente es dirigir la atención hacia nuestro interior. ¿Cómo sacarle provecho a cada aliento? 
Necesitamos vivir el momento de forma absoluta sin pensar en otra cosa que no sea el presente. No existen ni el pasado ni el futuro. Como dijo  Platón: "El presente es una imagen movible de la eternidad".
Otro recurso es la VOLUNTAD. Con paciencia todo se alcanza. En Materiales encontrarás vídeos para centrar la atención y aprender a mirar dentro de ti mismo. No hace falta creer en las opiniones de nadie. Mira, siente y respira, más un poco de paciencia. Esas son las claves. Luego, saca conclusiones, sin prisa. Este puede ser el momento de estar con uno mismo.     



Día Internacional del Amigo

Sábado, 20 julio a las 12:50:05

lapazesposible, Heráclito
Sobre la amistad
Se dice que la amistad descansa en la confianza y que las cosas no dejan de ser más que por causa ajena.  (Etica de Espinosa). Si buscando lo útil nos hacemos valiosos ante los demás y dignos de confianza para quien aspira a nuestra amistad, solo lo inútil, es decir lo que no es y que ahora vemos en los demás, podría desmerecer la estima que por ellos sentimos. Aconsejaba Pisístrato en Diógenes Laercio (I, 60): "No adquieras amigos deprisa; y no desprecies a los que quieras. No aconsejes lo más agradable, sino lo más provechoso". Bonita criba para los falsos amigos, los que se quedan en lo útil provechoso. 
Otra fuente de la amistad, como se dijo en la Grecia clásica, es la necesidad de amar. Mucho se ha escrito sobre este Eros hecho dios: desde llegar a ser el uno para el otro, hasta dos seres compartiendo una sola alma. Soy de la opinión que el verdadero amor se inicia en el ser, de él se alimenta, por él progresa y en él descansa. Expresado así, parece un acertijo de Delfos, que podría muy bien ser el corazón, la fuerza que sostiene la vida, la amistad o el Destino que usa nuestro diseño para devolvernos al origen primordial. ¡Qué atractivo el de los dioses griegos! Actúan a través de las cosas, intervienen en la vida humana, nos acompañan en este devenir, están con nosotros, nos susurran lo conveniente y arman el trabazón del acontecer con un orden sublime y exquisito. "Lo divino" entre los griegos era sinónimo de los dioses; y estos, manifestaciones del ser, aquello que todos compartían y en lo que todos, en el fondo, estamos. 
A veces, aún se reúnen dioses menores, como ninfas, sátiros, gnomos y genios a orillas del mar. Son celebraciones del amor y la amistad. Y hoy se celebra el Día Internacional del Amigo en muchos lugares de España. En Benalmádena, en la playa del Hotel Sunset Beach, con ropa adecuada, música, picnic y amigos junto al mar en una feliz velada. Empieza a las diez crepuscular, y a voluntad cuando uno desee que acabe.  Estamos todos invitados.

El camino del ser en Heráclito

Viernes, 12 julio a las 12:43:25

lapazesposible, Heráclito
El camino del ser. En la búsqueda de la verdad, Sócrates terminó por aceptar el destino al que abocaba su daimon: nunca definirás lo que la verdad es, resonaría en su interior. Así, su famosa frase: “solo sé que no sé nada” se convirtió en proclama en la voz de la sibila: Sócrates es el hombre más sabio de Grecia, decía. ¿Qué incongruencia, no es cierto; no saber nada y volverse sabio? Deberíamos replantearnos qué significa “sabiduría”, que no es saber de algo, sino llegar a no saber nada realmente. Sabiduría es “hablar y obrar de acuerdo con la verdad” decía Heráclito. Donde el hablar sigue la lógica del pensamiento y el obrar precede a la manifestación de las cosas. Dos campos a través de los cuales se llega a la verdad: la lógica y la realidad física del mundo de la apariencia. Sin embargo, nos falta una de ellas. Es necesario acceder al invisible mundo no sujeto a los sentidos engañadores de la apariencia. “La armonía invisible -mejor que la visible-” era uno de sus aforismos. Por eso “los hombres se conducen como si no tuvieran experiencia alguna del Logos”, la ley suprema que gobierna y da sentido a todo. 
Insistía Heráclito en la necesidad de despertar a ese mundo del Logos para no vivir dormidos como si estuviéramos en un sueño, el sueño del empirismo sensorial. Cómo era ese despertar, no lo sabemos. Se atisba un sentido de unidad en este aforismo de Heráclito que nos recuerda al ser de Parménides: “Los despiertos tienen uno y el mismo cosmos (mundo); los dormidos, cada uno va al suyo”. En este aforismo se contrapone al sentido de unidad en los que han despertado, el mundo individual, personal y subjetivo de los que duermen. 
Como si “personalidad”, aparte de significar “máscara”, no fuera capaz de trascender sus propios límites, como si hubiera muchos sueños y un solo despertar. ¿Pero, cómo podemos despertar? ¿Ha surgido ya el giro copernicano en nuestras vidas? ¿Se ha encendido el fuego de Apolo en nuestros corazones? Recuerdo este precepto curioso de Pitágoras: “No rezar para uno mismo porque ignoramos lo que nos conviene”. Quizás la mejor aspiración fuera que la armonía invisible llegase al corazón anhelante por danzar como los coribantes de Apolo (Elogio de Sócrates en El Banquete de Platón).

Tras la huella del ser

Jueves, 04 julio a las 14:30:03

lapazesposible, ser y tiempo, heidegger Con la palabra griega α-λήθεια (prefijo que indica lo opuesto) se muestra el interés de los presocráticos por lo que la naturaleza esconde -λεθή- que, al quedar desvelado, acaba convirtiéndose en la verdad, lo que se des-oculta. De tal forma, que todo filosofar parte de una actitud de sincera búsqueda de la verdad, de descubrir lo que no se muestra a los sentidos. ¿Pero por qué nos oculta sus secretos la naturaleza? ¿Qué sentido daríamos a este ocultar y desvelar desde la mirada del ser? Cuando las musas, portavoces de los dioses, decían a los poetas: “Nosotras decimos verdades, pero también sus correspondientes falsedades”, nos preguntamos: ¿quien es el que habla las mentiras si la naturaleza nunca engaña, nunca miente? Sabemos, pues, dónde reside la verdad, pero no de dónde procede la mentira. ¿Acaso sugerían las musas que es tarea de seres humanos discernir lo verdadero de la falso, la verdad individual frente al falso colectivo, el saber común del saber lo que no cambia? Y así, quizás en esa búsqueda épica de la verdad en la que finalmente se reencuentra el ser consigo mismo como un repliegue de lo eterno, podamos atisbar la razón última de nuestra existencia. ¿Acaso no estamos diseñados, hechos, impelidos por la naturaleza a buscar el origen en lo que somos; y desde lo que somos, el amor y la verdad? El ser humano -Dasein, en versión de Heidegger- puede elegir entre contemplar la huella del ser en-sí-mismo o divagar en la marabunta de la “mundicidad”; dicho sea, la mentira y el olvido del ser. Un olvidar que destruye el tiempo sobre el que se levanta nuestra existencia. No olvidemos que es este tiempo vivido el fundamento del ser humano, Dasein. (Ser y tiempo). 
Concluyendo, nuestras capacidades, cual semillas potenciales, tanto nos indican lo que puede ser, adónde vamos, como lo que ha sido y de dónde venimos; la huella de la vida misma, el diseño del ser primero a la vez que el fin para el que hemos sido hechos: sentir el ser, des-ocultar la verdad y atisbar así el sentido de la existencia.  

Heidegger y el retorno al ser

Martes, 28 mayo a las 17:49:05

lapazesposible, ser y tiempo, heidegger Heidegger (s.XX). 
El gran defensor de la vuelta al ser, Heidegger, nos llama la atención sobre el problema estrella de todo filosofar: el sentido de la existencia. Sin embargo, esta vuelta al ser no parece tal olvido si cada cosa es producto de un primer impulso, si cada cosa continúa en el tiempo y si es capaz cada cosa de cumplir el diseño natural que marca su existencia como un destino. Tres pues, serían las formas de manifestarse ese ser desconocido: el impetus para surgir a la vida, el conatus de Espinoza o resistencia a desaparecer, y el sentido final en el que todo termina como un software incorporado que nos mueve a buscar la dicha. 
Por otro lado, convertir al devenir en realidad primordial como propuso Nietzsche supone incluir a Dios en la materia, que ya condenó el dogma cristiano en 1277 con la reprobación de Aristóteles . Mas esto, sería nuestra salvación, en el pensamiento de Heidegger, el acceso a un ser cercano, a ese principio que “...gobierna las cosas por medio de todas las cosas” (Heráclito). Y de esta forma alcanzar, nosotros los mortales, unas gotitas de sabiduría. Aunque “la pequeña sabiduría es como el agua en un vaso; y la gran sabiduría es como el agua en el mar” (Tagore). Esta es la ventana a la que nos invita Heidegger; el entorno oscuro, misterioso e impenetrable del mar que nos rodea; la existencia que puede ser dulce o amarga; lo extraordinario que nos envuelve, el daimónios griego que por arriba viven los dioses y por abajo mora la muerte. De él surge el daimon o dios personal que el cristianismo lo bautizó como un “demonio” más. 
 ¿Y qué vías nos propone Heidegger para experimentar el ser? - La necesaria filología de los conceptos originales no nos permite dar el salto del pensar al sentir, y la razón poética del “claro del bosque” no dio sus frutos en Nóvalis, Rilke ni Hölderlin. Así pues concluyó este patriarca del existencialismo, Heidegger: “Hemos llegado demasiado tarde para los diosos y demasiado pronto para el ser”.

Nietzsche, el transformista

Lunes, 29 abril a las 13:21:27

lapazesposible, voluntad, nietzsche Nietzsche (ver vídeo), maestro del devenir. 1844-1900. Cincuenta y seis años repartidos entre una difícil infancia y una intensa actividad académica. Solo al final de su vida es reconocida su original filosofía, que recupera el pensamiento presocrático de Heráclito. A la metafísica tradicional del ser opone la metafísica del devenir, a la que brinda más realidad. La vida en su desarrollo y cambio permanente viene a ser el centro de su obra (La voluntad de poder). 
Con un estilo mordiente, ácrata, rupturista y a menudo despiadado, rompe con lo tradición filosófica proponiendo una transvaloración de todos los valores. Una inversión que trastoca los valores cristianizados de la filosofía griega. Ser y devenir, con lo que subyace tras estos términos de permanencia ideal y cambio incesante de la vida, forman dos caras de una misma moneda: la vida instintiva en el constante fluir del tiempo frente a lo que no cambia en la naturaleza. La vida muestra su diversidad en los seres, variaciones de especies, inmersión en el tiempo presente ya que el tiempo pasado es una grabación y el tiempo futuro, lo que proyectamos del pasado. Pero no hay estabilidad posible en un eterno presente distinto en cada momento. Este presente único se convierte así en un demonio que lo devora todo y todo lo destruye, volatilizando hasta la huella vacía que deja el tiempo en nuestras manos. La nada sustituye al ser, esa fuerza original que da consistencia a las cosas y las mantiene existiendo. Así pues, en un intento de aplacar a ese monstruo nihilista, Nietzsche trata de “imprimir al devenir el carácter del ser”. Se le da de esta forma cierta durabilidad a lo que nos rodea, y esta permanencia aparente permite crear una verdad transitoria que nos sirva para manejarnos en este mundo. Si no podemos conocer la verdad de las cosas por los sentidos, aún menos en un mundo en el que todo cambia constantemente. Y en la misma línea que Heráclito, la verdad de las cosas es lo que se nos muestra de ellas, una imagen de los sentidos, una ilusión, fantasía (φαντασία). 
A modo de conclusión, no podemos entendernos desde la diferencia sino desde lo que tenemos en común. Necesitamos el ser. Quizás el encanto de la diferencia consista en superar lo diferente nadando en el presente único y visualizando lo que dormita en él. De esta forma, podría hacerse realidad el eterno retorno de “lo mismo”; y así retener eso mismo: la huella y el perfume del ser.