sobre el amor...
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CITAS SOBRE LA BELLEZA
La naturaleza nos ofrece imágenes de una belleza infinita, a condición de que tengamos ojos para contemplarla. J. Ruskin
Si tienes la capacidad de disfrutar en tu vida de esa belleza, que hay dentro de ti, elige y hazlo sabiamente, elige lo que saciará la sed de tu corazón, elige la alegría para que te sientas eufórico, elige la gratitud para que te quedes asombrado de la maravilla que es tu existencia. Prem Rawat
Caminaré por la belleza durante todo el día
Andaré a lo largo de las estaciones
Caminaré por el sendero marcado por el polen
con saltamontes entre mis pies, con ela rocío en mis pisadas
Caminaré por la belleza. Indios Navajo
Solo vivimos para descubrir la belleza, todo lo demás es una forma de espera. Jalil Gibrán
Todo es tan bello porque todo ha de terminar. C. Ramuz
He hecho jirones mi alma, y desolado mi espíritu siguiendo frenético el mundo intelectual que me rodea, cuando la belleza está siempre con nosotros a pesar de todos los pedantes. La belleza es firme a pesar de que es infinitamente fugaz e intocable. G. Bradford
Lo bello es una alegría para todas las estaciones y un goce para toda la eternidad. Oscar Wilde
Todos esperimentamos en la vida momentos del alma cuando contemplamos un maravilloso amanecer, olemos el aroma de un laurel o sentimos el amor... M. Woodman
El espectáculo de lo bello eleva la mente a nobles aspiraciones. Gustavo Adolfo Bécquer
El mejor cosmético para la belleza es la felicidad. Condesa de Blessington
Lo bueno necesita aportar pruebas; lo bello, no. B. de Fontenelle
La verdad se detiene en la inteligencia; la belleza penetra en el corazón H. Lacordaire
La belleza complace a los ojos; la dulzura ecadena el alma. Voltaire
La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad de quien la mira. Lin Yutang
CUENTO DEL VIOLINISTA EN EL METRO
Una historia sobre la percepción de la belleza
Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos interpretó seis obras de Bach. En este intervalo de tiempo se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino de sus trabajos.
Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.
Un minuto más tarde el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.
Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.
En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos ni reconocimientos.
Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, que había interpretado algunas de las obras más complejas que se escribieron alguna vez, tocando con un violín tasado en 3,5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Ésta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?